Recuerdo que la primer frase que me marcó en la vida provino de mi padre. Los niños de la primaria se burlaban de mí porque era gorda y yo lloraba todas las tardes frente al espejo. Mi padre me sentó en su regazo y me dijo: "Nano, para mí tú eres la niña más hermosa del mundo, no por como te veas por fuera sino por lo que hay ahí adentro. Quien no pueda verlo es un grandísimo idiota." Mi padre nunca había dicho idiota frente a mí y más allá del hermoso momento padre-hija lo que se me quedó grabado para siempre fue ese idiota lleno de rencor saliendo de sus labios para sanar el orgullo herido de su retoño.
Algunos años después, cuando mis padres acababan de divorciarse, mi madre dejó de lado el uniforme mío que se hallaba remendando, me pasó la mano por la mejilla y me dijo: "No sé qué hubiera hecho sin tu apoyo, eres mi única amiga." Cabe aclarar que yo tenía nueve años y en lugar de ponerme contenta sentí como me iba ocupando una enorme tristeza que aún no se me quita...
A los catorce me enamoré por primera vez. Nunca voy a olvidar esos enormes ojos omnívoros clavados sobre los míos al momento que escuchaba la frase: "Eres mi mujer y pase lo que pase siempre lo serás." Yo le creí. Y algunas veces, sobretodo cuando miro ese lunar arriba de mi ombligo y recuerdo que alguna vez lo proclamó su patria, todavía le creo.
Irammi, mi Pollo, durante nuestros diez años de amistad, ha lanzado sin percatarse miles de frases que se quedan haciendo eco en mi cabeza por días, a veces por semanas enteras. Pero definitivamente, la que más le aprecio la dijo hace no mucho, cuando apenas le avisé que me venía a vivir al DF: "Me pone muy triste que te vayas. Hasta me da coraje porque después de tantos años de extrañarte cuando estabas en la universidad al fin regresas sólo para irte otra vez, pero me enojaría más si te quedaras aquí. Tú estás hecha para cosas más grandes."
No puedo dejar de mencionar a Graciela y Ángel que me hicieron llorar con su :"Extrañamos muchísmo tus cuentos para dormir. Vuelve a vivir con nosotros." a coro, o a mi Gordo cuando me dijo: "Eres la mujer más mujer que conozco." y por supuesto que Josué se lleva una mención de honor al abrazarme después de un pleíto y decirme fuerte y claro: "Te amo a pesar de ti misma."
Sin embargo, creo que nunca nadie me había dicho algo tan bonito, tan auténtico, tan honesto y tan solidario como Svetlana hace unos minutos: "Te propongo que maduremos juntas."
No tengo palabras. Millones de gracias.
Algunos años después, cuando mis padres acababan de divorciarse, mi madre dejó de lado el uniforme mío que se hallaba remendando, me pasó la mano por la mejilla y me dijo: "No sé qué hubiera hecho sin tu apoyo, eres mi única amiga." Cabe aclarar que yo tenía nueve años y en lugar de ponerme contenta sentí como me iba ocupando una enorme tristeza que aún no se me quita...
A los catorce me enamoré por primera vez. Nunca voy a olvidar esos enormes ojos omnívoros clavados sobre los míos al momento que escuchaba la frase: "Eres mi mujer y pase lo que pase siempre lo serás." Yo le creí. Y algunas veces, sobretodo cuando miro ese lunar arriba de mi ombligo y recuerdo que alguna vez lo proclamó su patria, todavía le creo.
Irammi, mi Pollo, durante nuestros diez años de amistad, ha lanzado sin percatarse miles de frases que se quedan haciendo eco en mi cabeza por días, a veces por semanas enteras. Pero definitivamente, la que más le aprecio la dijo hace no mucho, cuando apenas le avisé que me venía a vivir al DF: "Me pone muy triste que te vayas. Hasta me da coraje porque después de tantos años de extrañarte cuando estabas en la universidad al fin regresas sólo para irte otra vez, pero me enojaría más si te quedaras aquí. Tú estás hecha para cosas más grandes."
No puedo dejar de mencionar a Graciela y Ángel que me hicieron llorar con su :"Extrañamos muchísmo tus cuentos para dormir. Vuelve a vivir con nosotros." a coro, o a mi Gordo cuando me dijo: "Eres la mujer más mujer que conozco." y por supuesto que Josué se lleva una mención de honor al abrazarme después de un pleíto y decirme fuerte y claro: "Te amo a pesar de ti misma."
Sin embargo, creo que nunca nadie me había dicho algo tan bonito, tan auténtico, tan honesto y tan solidario como Svetlana hace unos minutos: "Te propongo que maduremos juntas."
No tengo palabras. Millones de gracias.


4 de otras voces:
La frase que más recuerdo de mi padre es un: "Los pendejos y los güevones, siempre trabajan el doble". Y, desde entonces, trabajo el cuádruple... maldito profeta.
Como sea, tus posts siempre son interesantes... Se lee la sinceridad y, según yo, eso es harto difícil de lograr.
Saludos.
tu blog es un lindo descubrimiento... lo guarde como favorito, favorito enserio... ;)
grande !
Qué bonito, Tany.
Me encantaría decir que has sido afortunada, pero no es verdad.
Has trabajado lo suficiente para obtener tales muestras de apoyo y aprecio sincero.
Disfrútalas.
Publicar un comentario en la entrada